miércoles, 9 de septiembre de 2009

Palabras más, palabras menos

Hoy quiero referirme a la partida de este plano de un amigo, mentor, maestro, que supo enseñarme con su acción lecciones de generosidad, amistad, claridad de pensamiento. Lo que tantos nos esforzamos en apenas predicar, el lo mostraba y demostraba con hechos cotidianos.
Se trata de mi amigo John Jarvis, que fue representante del Centro Bach para varios países de Latinoamérica desde los años ´90 hasta el 2005. Por la relación con nuestro trabajo de distribución tuvimos la oportunidad de conocernos y, como era John, inevitablemente volvernos amigos.
Como él tenía 40 años más de experiencia, y nosotros empezamos muy jóvenes, siempre nos acompañaba con su sentido práctico, tomando con un entusiasmo inusual las ideas que compartíamos, y ayudándonos con palabras de aliento (o mucho más) cuando las situaciones se volvían complejas.
Recuerden que en esos años comenzábamos a realizar una difusión sistemática de la terapia floral, y muchos aspectos legales eran confusos. John siempre estaba allí, con toda su experiencia en negocios internacionales y sus infinitos contactos en todos los niveles (imagínense que hasta estuvo en reuniones con el Príncipe Charles de Inglaterra), encontrando el camino para que las flores hagan su recorrido hasta cada casa, un sueño que sigue viviendo al igual que su espíritu.
No puedo llegar a imaginar todo lo que aprendí de él, hasta qué grado su influencia está presente en nuestra forma de difundir el mensaje de las flores.
Quiero contarles que John también fue director del Hospital Británico, un deportista destacado y, lo que vale tanto, una persona de bien, un ser luminoso.
Su esposa Betty lo acompañó hasta el último momento, llenando de amor y cuidados su partida.
Quiero compartir con quienes lo conocieron y quienes no, una foto que sacamos hace un par de meses, tal vez la última vez que estuvimos juntos.
Estamos en orden Luiz Monari (representante del Centro Bach en Brasil), John (con la entereza que era su marca registrada), Yo (con cara de enojado porque acababa de perder contra él al sapo), y Marcelo (con sonrisa de galán por si esta foto llegaba algún día a publicarse). Para la ocasión tratamos de simular una especie de abrazo de rugby. Aquel día seguimos compartiendo proyectos, John siempre estaba mirando el futuro.
Voy a extrañar a John con sus ocurrencias, sus anécdotas llenas de experiencia, sus consejos llenos de sabiduría, su mirada comprensiva. Me van a hacer falta sus palabras...

1 comentario:

lady majo dijo...

se que es un poco tarde para comentar y no se si alguna vez lo vas a leer pero mi idea es decirte algo que seguro ya sabes pero te lo quiero recordar
esa gente tan especial con tanta luz viene a enseñarnos cosas a nuestras vidas , una forma que sigan vivos es repetir sus enseñanzas
y lo otro la vida es una rueda todo tienen un principio para luego desarollarse para luego terminar para luego volver a comenzar
se que alguien inteligente emocionalmente como vos lo entendes
toda la luz
majo